"El milagro no es que hayamos sucumbido a nuestras propias pajillas, doctor (Jaime Olsen), sino que aunque moriremos saboreando los cómicos vértices de la cama, las ninfas prometidas en aquel batiscafo de encanto nos harán sudar lo que las llamas deben a los nativos de la baja América." Judas & Otros; 1002
Lewis Carroll
Voyeur sí, pero no sos una alimaña, no. Mucho menos pagan los artistas y los sotretas definen género hablando de cepillas tus perlas. Mira como cambia mientras tanto: el milagro no es que hayamos sucumbido a nuestras propias pajillas, doctor, sino que aunque moriremos saboreando los cómicos vértices de la cama, las ninfas prometidas en aquel batiscafo de encanto nos harán sudar lo que las llamas deben a los nativos de la baja América. ¡Menudo mojigato inflamaría su panecillo en plena ablación de miembro! Es que las linternas de los escritores de sótano (y las poetisas de sotana) se han vuelto en favor de los marimachos prepotentes cargados de (baba, baba, baba). ¿Acaso el hombre araña es mordido por la radiactividad, jamás por un anélido o acaso una musaraña de variopinta calaña? La enfermedad, la personería jurídica, la malta, la lujuria y la tragaste, tal y como la conocemos desde que entré con la sopera en tu abismal comodidad, nos hace aullar a la vera de un conocimiento que tiene tanto de sexo como desierto. Vienes, te arrodillas, te pintas la boca con cubitos de autoestima y te vas galante a cambiar tu estado en el feis para que aquella sepa que doblegaste tu pepa. ¿Y la araña era radiactiva? ¿Kriptón atesora implosiones? ¿La impunidad se imputa? ¡Qué dedo para la ruta! Lavo y no estás, encuentro tus manos prendidas en el reencontrarse con el camino seguro. Bajate los lienzos despacito.
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